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Los islandeses rechazaron reanudar las negociaciones de adhesión a la UE: 52,8% contra 47,2%

En Islandia, el 52,8% de los votantes votó en contra de reanudar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, mientras que el 47,2% apoyó este paso. La votación supuso un golpe para Bruselas, pero no significó un rechazo del país a los estrechos vínculos con la UE.
Islandia ya forma parte del Espacio Económico Europeo (EEE) y de la zona Schengen sin visado, por lo que en su territorio rigen la libre circulación de bienes, capitales, servicios y personas. Según el material, el país incorpora a su legislación nacional alrededor del 75% de las leyes y directivas de la UE, y los mercados de servicios financieros, energía y transporte se regulan conforme a las normas europeas.
El autor del material escribe que el resultado de la votación fue una señal desagradable para Bruselas en medio de los intentos de reactivar la ampliación de la Unión Europea. Al mismo tiempo, se subraya en el texto que los islandeses no votaron por el aislamiento, no rompieron tratados ni intentaron «recuperar el control».
La industria pesquera se opuso ante todo a la plena adhesión, ya que aporta el 15% del PIB de Islandia y el 40% de los ingresos por exportaciones. La campaña del «no» sostenía que la entrada en la UE y en la política pesquera común pondría en peligro este sector, como ocurrió durante las «guerras del bacalao» de los años 1960 y 1970 con el Reino Unido.
La votación también mostró una notable brecha entre Reikiavik, la capital de Islandia, y el resto de la isla. Los habitantes de la capital veían con más frecuencia en la pertenencia una protección adicional para un país geográficamente aislado, mientras que muchos pescadores y agricultores fuera de la capital votaron en contra.
La reacción oficial en Bruselas fue contenida, pero algunos políticos reconocieron la decepción de la UE. La política francesa Marine Le Pen dijo que el resultado muestra el atractivo de una Europa de «naciones libres y soberanas», y el político británico Nigel Farage, de Reform UK, felicitó a los islandeses por haber «mantenido la independencia».
La eurodiputada verde belga Saskia Bricmont afirmó que «la Unión Europea ya no inspira a la gente», y el centrista francés y eurodiputado Sandro Gozi calificó los resultados de «una advertencia que Europa debe tomar en serio». El autor del material añade que incluso los debates sobre un papel más fuerte de la UE en materia de seguridad no convencieron a parte de los votantes, y que el punto sobre la defensa mutua no fue un argumento निर्णante.

